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SÁBADO DE LAS ALMAS

conmemorado el segundo sábado de la santa gran cuaresma.


Hoy, segundo sábado de la Santa Gran Cuaresma de 2025, la Iglesia Ortodoxa conmemora a aquellos que han dormido en el Señor.

El sábado es el día que la Iglesia ha reservado para conmemorar a los fieles cristianos ortodoxos que han partido de ésta vida con la esperanza de la Resurrección a la vida eterna. Dado que la Divina Liturgia no se puede celebrar durante los días de semana durante la Gran Cuaresma, los sábados segundo, tercero y cuarto del gran ayuno se designan como Sábados de las Almas, cuando se recuerda a los difuntos en la Liturgia.

Además de Celebrar la Divina Liturgia, estos sábados se bendice en la iglesia el kollyva (trigo hervido con miel, y mezclado con pasas, higos, nueces, sésamo, etc.). El kollyva nos recuerda las palabras del Señor: “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (Jn 12:24). El kollyva simboliza la futura resurrección de todos los muertos. Como dice san Simeón de Tesalónica (15 de septiembre), el hombre es así mismo una semilla que se planta en la tierra después de la muerte y será resucitada por el poder de Dios. De ésto habla también san Pablo (1 Co 15:35-49).

Es usanza dar limosna en memoria de los difuntos, además de las oraciones que ofrecemos por sus almas. El ángel que habló a Cornelio da testimonio de la eficacia de la limosna: “Tus oraciones y tus limosnas han subido en memoria a la presencia de Dios” (Hch 10:4).

Los servicios conmemorativos por los muertos se remontan a tiempos antiguos. El capítulo 8 de las Constituciones Apostólicas recomienda celebrar memoriales con salmos por los difuntos. También contiene una hermosa oración por los difuntos, pidiendo que sus pecados voluntarios e involuntarios sean perdonados, que se les conceda descansar con los Patriarcas, Profetas y Apóstoles en un lugar donde el dolor, el sufrimiento y los gemidos han huido (Is 35:10). San Juan Crisóstomo menciona el servicio por los difuntos en una de sus homilías sobre la Epístola a los Filipenses, y afirma que fue establecido por los Santos Apóstoles. San Cipriano de Cartago (Carta 37) habla también de nuestro deber de recordar a los mártires.

Los Santos Padres también dan testimonio del beneficio de ofrecer oraciones, memoriales, liturgias y limosnas por los difuntos (san Juan Crisóstomo, san Cirilo de Jerusalén, san Juan Damasceno, etc.). Aunque tanto los justos como los que no se han arrepentido y corregido pueden recibir beneficio y consuelo de la oración de la Iglesia, no se ha revelado en qué medida los injustos pueden recibir éste consuelo. Sin embargo, no es posible que la oración de la Iglesia transfiera un alma de un estado de maldad y condenación a un estado de santidad y bienaventuranza. San Basilio el Grande señala que el tiempo del arrepentimiento y el perdón de los pecados es durante la vida presente, mientras que la vida futura es un tiempo de juicio justo y retribución (Moralia 1). San Juan Crisóstomo, san Gregorio el Teólogo y otros autores patrísticos coinciden con la afirmación de san Basilio.

Al orar por los demás, les traemos beneficio, y también a nosotros mismos, “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún” (Hb 6:10).



REFERENCIAS

Orthodox Church in America. (2025). 2nd Saturday of Great Lent: Memorial Saturday. New York, Estados Unidos: OCA.

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