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SANTO MÁRTIR ALEJANDRO DE DRIZIPARA DE TRACIA

conmemorado el 25 de febrero.



El Santo Mártir Alejandro era de Cartago, algunas fuentes, sin embargo, sostienen que provino de Pozzuoli, Italia. Cuando alcanzó la mayoría de edad se convirtió en soldado y sirvió en el regimiento del tribuno Tiberio en Roma.

Cuando tenía dieciocho años, el emperador romano Maximiano Hércules (286-305) emitió un edicto para que todos los ciudadanos visitaran el templo de Júpiter fuera de la ciudad en un día determinado para ofrecer un sacrificio. El tribuno Tiberio reunió a sus soldados y les ordenó ir a este festival, pero Alejandro, criado desde la infancia en la fe cristiana, se negó y dijo que no ofrecería sacrificio a los demonios. Tiberio informó al emperador Maximiano que había un soldado en su regimiento que era cristiano. Los soldados fueron enviados inmediatamente para aprehender a Alejandro.

Alejandro dormía, mas un Ángel lo despertó y advirtió de su inminente martirio, diciendo que estaría con él durante éste tiempo. Cuando llegaron los soldados, Alejandro salió a recibirlos. Su rostro brillaba con una luz tan brillante que los soldados cayeron al suelo cuando lo vieron. El Santo los reprendió y les dijo que cumplieran sus órdenes. De pie ante Maximiano, Alejandro confesó audazmente su fe en Cristo y se negó a adorar a los ídolos. Dijo que temía ni al emperador ni a sus amenazas. El emperador trató de persuadir al joven con promesas de honores, pero Alejandro se mantuvo firme en su confesión y denunció al emperador y a todos los paganos. Al igual que el Protomártir Esteban, miró hacia arriba y vio al Señor Jesús Cristo a la diestra del Padre Celestial.

Maximiano remitió a Alejandro al tribuno Tiberio, que estaba siendo enviado a Tracia para perseguir a los cristianos allí. Tiberio ató una pesada piedra a los pies de Alejandro, luego lo ató a un palo de madera y lo hizo azotar sin piedad y a arrancarle tiras de piel.

Después de éstos terribles tormentos, trasladaron al Mártir encadenado a Marcianópolis de Tracia. En ese momento, un Ángel le contó a la madre de Alejandro, Pimenia, el martirio de su hijo, y ella lo acompañó y lo alentó. En el camino, Alejandro estuvo sujeto a diversos tormentos, mientras que mantuvo un ayuno completo durante cuarenta días. Lo atormentaron ante los ojos de su madre y obligaron al prisionero a caminar detrás del carro de Tiberio.

En Marcianópolis, sus atormentadores acercaron antorchas ante su rostro y lo arrastraron a través de zarzas, pero permaneció ileso. La valerosa Pimenia pidió a los soldados que la dejaran ir con su hijo, y ella lo alentó a sufrir tormentos por Cristo. Los soldados se asombraron de la fuerza estoica del Mártir y se dijeron unos a otros: “¡Grande es el Dios de los cristianos!”.

El Ángel se apareció varias veces al Mártir, fortaleciéndolo. Por la noche, un temible Ángel se apareció a Tiberio con espada en mano y lo ordenó que se apresurase hacia Bizancio, ya que el fin del Mártir se aproximaba. Tiberio se apresuró en su camino.

En la ciudad de Filipópolis, Tiberio volvió a intentar que Alejandro adorase a sus ídolos en presencia de los dignatarios de la ciudad, reunidos para éste evento. En éste juicio, Alejandro se mantuvo firme.

Mientras el viaje continuaba, Alejandro dio fuerza a los soldados debilitados por la sed, pidiéndole al Señor que les proporcionara un manantial de agua. El Mártir también oró bajo un árbol, pidiendo fuerza en sus sufrimientos, y la fruta y las hojas de este árbol recibieron un poder curativo.

En un sitio de nombre Burtodexion, el Santo Mártir Alejandro se encontró una vez más con su madre Pimenia, quien cayó llorando a sus pies. El Santo Mártir le dijo: “No llores, madre mía, porque pasado mañana, el Señor me ayudará a que terminen los problemas”.

En la ciudad de Drizipara de Asia Menor, Tiberiano impuso la pena de muerte al Santo. El Santo Mártir dio gracias al Señor por haberlo dado la fuerza para soportar todos los tormentos y para aceptar el martirio. El soldado que se suponía debía llevar a cabo la ejecución pidió el perdón del Santo, y por largo tiempo no pudo ponerse en pie para alzar su espada, ya que vio Ángeles esperando para tomar el alma del Mártir.

El Santo oró y pidió a Dios que ocultara a los Ángeles, ya que él quería ir al Señor. Sólo entonces fue cortada la bendita cabeza del Santo Alejandro. Su cuerpo fue arrojado a un río, siendo recuperado por cuatro cristianos. Pimenia tomó los restos de su hijo martirizado y los enterró reverentemente cerca del río Ergina.

Las curaciones comenzaron a tener lugar en la tumba de san Alejandro. Poco tiempo después, el Santo Mártir se apareció a su madre en un sueño, en el cual la consoló y le dijo que pronto ella también sería transportada a las moradas celestiales. Sobre su tumba se construyó una iglesia. En el año 591, penosamente, los Avaros invadieron la ciudad. Prendieron fuego a la basílica y destruyeron las reliquias del Mártir saqueando su carcasa de plata.



REFERENCIAS

La Ortodoxia es la Verdad. (2025). Santo Mártir Alejandro de Drizipara de Tracia. Atenas, Grecia: https://laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com

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