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REPOSO DE SAN RAPHAEL, OBISPO DE BROOKLYN

conmemorado el 27 de febrero.


Nuestro Santo Padre Raphael (ru. Рафаил, de apellido Hawaweeny), Obispo de Brooklyn, nació en Siria en el año 1860, hijo de piadosos padres ortodoxos: Michael Hawaweeny y su segunda esposa, Mariam, hija de un sacerdote de Damasco. Se desconoce la fecha exacta del nacimiento de Raphael, pero él estimó que fue el día de su onomástico, la Sinaxis de los Arcángeles Miguel y Gabriel, y todas las Incorpóreas Potestades Celestiales (8 de noviembre). Debido a la violenta persecución de los cristianos, en la que su párroco, san José de Damasco (10 de julio) y sus allegados recibieron el martirio, la familia Hawaweeny se vio obligada a huir a Beirut para su seguridad. Fue aquí donde el futuro Santo vio la luz del día por primera vez, y no en la ciudad de sus padres. De hecho, a medida que transcurría la vida del niño, era evidente que no tendría en éste mundo una ciudad permanente, sino que buscaría la ciudad por venir (cfr. Hb 13:14).

 

En la Fiesta de la Santa Teofanía del año 1861, recibió el nombre de Rafla en el Santo Bautismo, y más tarde, esa primavera, la familia retornó a Damasco. El niño asistió a la escuela primaria, donde rindió buenos frutos, pero en el año 1874, parecía que Michael Hawaweeny ya no podría pagar la educación de su hijo. Afortunadamente, recibió ayuda del diácono Athanasius Atallah (luego Metropolitano de Homs), quien recomendó al patriarca Hierotheos de Antioquía que Rafla fuera aceptado como estudiante del Patriarcado en preparación para el sacerdocio.

 

Era tan buen estudiante que fue seleccionado para ser asistente de enseñanza sustituto en el año 1877. Al año siguiente fue nombrado profesor de árabe y turco. El 28 de marzo de 1879 fue tonsurado como monje por el patriarca Hierotheos y lo sirvió como asistente personal.

 

Como el Seminario de Balamand había sido cerrado en el año 1840, el patriarca Ioakím III de Constantinopla invitó al patriarca de Antioquía a enviar como mínimo a un estudiante digno para estudiar con una beca en la Escuela de Teología de Halki, y san Raphael fue el elegido para ingresar.

 

El 8 de diciembre de 1885, fue ordenado al diaconado en la capilla de la escuela. En julio de 1886, el joven diácono recibió su Certificado de Teología y retornó a su tierra natal con la esperanza de servir a la Iglesia allí. El patriarca Gerasimus de Antioquía quedó impresionado con el diácono Raphael y a menudo lo llevaba con él en sus visitas pastorales a sus parroquias. Cuando Su Beatitud no podía estar presente, se pedía al diácono Raphael que predicara la Palabra de Dios al pueblo.

 

El diácono Raphael no estaba satisfecho con el alcance de sus conocimientos y tenía sed de aprender aún más. Ésto no se debía a un orgullo o ambición personal, sino a un deseo ferviente de beneficiar a los demás. En verdad, las palabras del rey Salomón se podían aplicar a san Raphael: “Da al sabio, y será más sabio; Enseña al justo, y aumentará su saber” (Pr 9:9). Por lo tanto, pidió al patriarca Gerasimus que lo permitiera realizar estudios de posgrado en una escuela en Rusia, prometiendo regresar y servir como secretario de lengua rusa del patriarca. El patriarca dio su bendición, y el diácono Raphael fue aceptado como estudiante en la Academia Teológica de Kiev.

 

En 1889, el patriarca Gerasimus ordenó al joven diácono que asumiera la dirección de la iglesia de representación de Antioquía en Moscú. Fue ordenado presbítero por el Obispo Sylvester, rector de la Academia, a petición del patriarca Gerasimus. Un mes después, el metropolitano Ioannikii de Moscú lo elevó al rango de Archimandrita y lo confirmó como jefe de la iglesia de representación de Antioquía. Pasados dos años, el Archimandrita Raphael pudo reducir la deuda de 65, 000 rublos de la representación a 15, 000 rublos. Hizo, así mismo, arreglos para que veinticuatro estudiantes sirios vinieran a Rusia para continuar su educación, con la esperanza de que regresaran a Siria y enseñaran a otros.

 

Cuando el patriarca Gerasimus renunció para aceptar la sede de Jerusalén, el Archimandrita Raphael consideró ésto como una oportunidad para liberar a la Iglesia de Antioquía de su dominio por parte de jerarcas extranjeros. Ardiendo de amor por la Iglesia de Antioquía y deseando restaurar la administración de la iglesia a su propio clero y pueblo nativos, el Archimandrita Raphael comenzó una campaña de escribir cartas a algunos obispos antioquenos y laicos influyentes. También escribió artículos en la prensa rusa, llamando la atención sobre la difícil situación de Antioquía. Sin embargo, sus valerosos esfuerzos quedaron sin fruto y sus críticas abiertas tuvieron que pagar un precio.

 

En noviembre del año 1891, el metropolitano Spyridon, un grecochipriota, fue elegido patriarca de Antioquía. Muchos árabes creyeron que había comprado la elección distribuyendo 10, 000 liras entre varias personas notables de Damasco. El Archimandrita Raphael se negó a conmemorar al patriarca durante los servicios en la iglesia de representación. Como resultado, fue suspendido de sus funciones sacerdotales por el patriarca Spyridon. San Raphael aceptó su suspensión, pero continuó escribiendo artículos en periódicos rusos en defensa de la causa antioquena. Los patriarcas de Antioquía, Constantinopla, Alejandría y Jerusalén solicitaron con éxito al zar que prohibiera a los periódicos rusos publicar sus artículos. Cuando tal puerta se cerró ante él, san Raphael comenzó a publicar sus escritos en forma de libro.

 

Finalmente, el patriarca Spyridon escribió al Procurador General Adjunto de Rusia, un amigo de san Raphael, pidiéndole que convenciera al padre Raphael para que pidiera perdón al patriarca. Así lo hizo y la suspensión fue levantada. A san Raphael se lo permitió trasladarse de la jurisdicción de Antioquía a la Iglesia de Rusia y permanecer allí. Viajó a Kazán, donde ocupó un puesto como instructor de estudios árabes en la academia teológica. Permaneció allí hasta 1895, cuando fue invitado por la Sociedad Benevolente Ortodoxa Siria de Nueva York a venir a esa ciudad para ser el pastor de la comunidad árabe ortodoxa.

 

Cuando el Santo Apóstol Pablo tuvo una visión de un hombre rogándole y diciendo que pasara a Macedonia para ayudarlos (cfr. Hch 16:10), procuró partir en un gran viaje misionero. Cuando san Raphael conoció las necesidades de sus compatriotas, dispersos en tierra extraña, cruzó el océano para obrar en otro país extranjero.

 

El Archimandrita Raphael llegó a Nueva York el 2 de noviembre de 1895 y fue recibido por una delegación de cristianos árabes que esperaban a su líder de Rusia. El 5 de noviembre, su primer domingo en América, ayudó al Obispo Nicolás a servir la Divina Liturgia en la iglesia rusa de la ciudad de Nueva York. Menos de dos semanas después de su llegada, el Archimandrita Raphael halló un sitio adecuado en el bajo Manhattan para establecer una capilla y la embelleció con elementos eclesiásticos que había traído consigo desde Rusia. El Obispo Nicolás bendijo la nueva capilla, dedicada a San Nicolás de Mira.

 

El celoso pastor permaneció en Nueva York enseñando, predicando y celebrando los servicios divinos para sus feligreses. Sin embargo, pasó poco tiempo antes de que oyera hablar de comunidades más pequeñas de cristianos árabes diseminadas a lo largo y ancho de América del Norte. Como éstos inmigrantes árabes no tenían un pastor que los cuidara, no era sorprendente que algunos se volcaran a otras tradiciones cristianas o descuidaran por completo sus deberes religiosos. Ésta fue un constante menester para san Raphael a lo largo de su ministerio. Aunque no se oponía al diálogo con los cristianos heterodoxos ni a las relaciones amistosas basadas en creencias compartidas, san Raphael jamás perdió de vista la clara línea de distinción que existe entre los ortodoxos y los heterodoxos. Siempre insistió en que cualquier unidad de la Iglesia debe basarse en las enseñanzas de los siete Concilios Ecuménicos.

 

La ortodoxia de la vida y la enseñanza de san Raphael se demostró una y otra vez con sus obras y palabras. Siempre sostuvo y defendió la fe inmaculada que fue “ha sido una vez dada a los santos” (Jud 3). Aunque al principio no entendía las enseñanzas de los heterodoxos, más tarde descubrió cuán alejadas estaban de la doctrina ortodoxa. Cuando se percató de esto, tomó medidas para proteger a su rebaño de influencias dañinas. Ordenó a su pueblo que no asistiera a los servicios heterodoxos para que no se dejaran llevar por “doctrinas diversas y extrañas” (Hb 13:9). Él creía que sería preferible que el cabeza de familia leyera las Horas en casa, a partir del Libro de Oficios, cuando no fuera posible asistir a una iglesia ortodoxa.

 

En el verano de 1896, san Raphael emprendió el primero de varios viajes pastorales por todo el continente. Visitó treinta ciudades entre Nueva York y San Francisco, buscando a las ovejas perdidas del Maestro en ciudades, pueblos y granjas aisladas. Alimentó con la Palabra de Dios a las personas espiritualmente hambrientas en cada lugar donde se detuvo. Ofició matrimonios, bautismos, escuchó confesiones y celebró la Divina Liturgia en las casas de los fieles donde no había un edificio de iglesia. En otras palabras, cumplió con celo su ministerio, haciendo obra de Evangelista, soportando grandes dificultades y aflicciones, y permaneciendo atento en todo lo concerniente al cuidado de su rebaño (2 Tm 4:5).

 

En el año 1898, con la bendición del Obispo Nicolás, san Raphael publicó su primer libro en el Nuevo Mundo, un Libro de Oficios en idioma árabe intitulado El Libro De La Verdadera Consolación En Las Oraciones Divinas. Éste libro de oficios litúrgicos y oraciones fue muy útil para los sacerdotes en la celebración de los oficios divinos, y también para el pueblo en su vida personal de oración. La versión en inglés publicada por el Archimandrita Seraphim Nassar todavía se usa hoy en día.

 

Entre mayo y noviembre de 1898, san Raphael emprendió su segundo viaje pastoral. Durante éste viaje se convenció de la necesidad de sacerdotes de habla árabe para servir en las nuevas iglesias que había establecido. Cuando regresó a Nueva York, rindió un informe al Obispo Nicolás expresando sus preocupaciones. Con la bendición del Obispo Nicolás, san Raphael convocó presbíteros calificados provenientes de Siria. También buscó laicos instruidos a quienes pudiera recomendar para la ordenación. Así como Archimandrita, como más tarde, como Obispo, san Raphael nombraba pastores sólo después de obtener la bendición del jerarca ruso que dirigía la Misión Americana.

 

Ésta era la situación normal en América en aquel tiempo. El Archimandrita Raphael dio la bienvenida al Obispo Tikhon, cuando éste último reemplazó al Obispo Nicolás como obispo dirigente en América. El 15 de diciembre, san Tikhon celebró la Divina Liturgia en la iglesia siria de San Nicolás. Raphael dejó saber a su pueblo que su nuevo Archipastor era alguien que “ha sido enviado aquí para cuidar el rebaño de Cristo ─rusos, eslavos, sirio árabes y griegos─ esparcido por todo el continente norteamericano”. Entonces, por supuesto, no había jurisdicciones paralelas basadas en la nacionalidad. La Iglesia unía a personas de diversos orígenes bajo el omoforio del arzobispo ruso. Ésta fue la norma hasta que la revolución rusa trastocó la vida de la iglesia en Rusia tanto cuanto en América.

 

En marzo del año 1899, san Raphael recibió el consentimiento del Obispo Tikhon para la recaudación de fondos para un cementerio y para erigir una nueva iglesia que reemplazara la capilla ubicada en un viejo edificio en una poluta calle. En primavera, partió en otra gira pastoral por cuarenta y tres ciudades y pueblos. Viajando por tierra y mar, y sin dejarse intimidar por los obstáculos y dificultades que se presentaban ante él, pasó siete meses en las regiones del noreste, sur y medio oeste de los Estados Unidos. San Raphael ejerció su ministerio entre griegos, rusos y árabes, oficiando matrimonios, dispensando el Santo Misterio del Bautismo, y regularizando los matrimonios de personas ortodoxas que habían sido casadas por clérigos heterodoxos. También crismó a algunos niños que habían sido bautizados por sacerdotes católicos.

 

En Johnstown, Pensilvania, reconcilió a aquellos cuya enemistad personal amenazaba con dividir a la comunidad árabe. Aunque los tribunales civiles no habían podido lograr la paz, san Raphael restableció la calma y puso fin a la amarga disputa. Aún en Johnstown, recibió un telegrama que lo informaba que el Metropolitano Meletios (Doumani) había sido elegido patriarca de Antioquía. Con gran alegría, san Raphael dijo a su pueblo que, por primera vez en 168 años, un árabe nativo había sido elegido como primado de la Iglesia de Antioquía.

 

Después de que el nuevo patriarca fuera instalado, se propuso al Archimandrita Raphael para suceder a Meletios como Metropolitano de Latakia. Sin embargo, el patriarca declaró que el Santo Sínodo no podía elegir al padre Raphael debido a su importante labor en América. En 1901, el Metropolitano Gabriel de Beirut escribió al Archimandrita Raphael solicitándolo tomar la posición de obispo auxiliar, mas él declinó, diciendo que no podía abandonar a su rebaño americano. Primero, deseaba erigir una iglesia permanente y adquirir un cementerio parroquial. Éste último objetivo se logró en agosto de 1901 cuando el padre Raphael compró una sección del cementerio de Mt. Olivet en Long Island.

 

En diciembre de 1901, el Archimandrita Raphael fue elegido Obispo de Zahleh. El patriarca Meletios lo envió un telegrama felicitándolo y pidiéndole que regresara. El padre Raphael le dio las gracias al patriarca, pero declinó nuevamente el cargo más alto. Dijo que deseaba completar el proyecto de construir un templo para la comunidad siria en Nueva York. Al año siguiente, compró la edificación de una iglesia preexistente en Pacific Street en Brooklyn y la remodeló para el culto ortodoxo. El Obispo Tikhon consagró la iglesia para gran alegría de los fieles que asistieron. De éste modo, el segundo gran proyecto de san Raphael concluyó.

 

Como el número de parroquias dentro de la Diócesis de Norteamérica estaba creciendo, al Obispo Tikhon lo resultó imposible visitarlas todas. La diócesis tuvo que ser reorganizada para administrarla de manera más eficiente. Por lo tanto, el Obispo Tikhon presentó un plan al Santo Sínodo Ruso que trasladaría la Sede de San Francisco a Nueva York porque la mayoría de las parroquias y los individuos estaban concentrados en el este. Como varios grupos étnicos requerían atención especial y liderazgo pastoral, el Obispo Tikhon propuso que el Archimandrita Raphael fuera nombrado su segundo obispo vicario (el obispo de Alaska sería su primero).

 

En el año 1903, el Santo Sínodo de Rusia eligió por unanimidad al Archimandrita Raphael como Obispo de Brooklyn, al tiempo que lo mantuvo como jefe de la Misión Ortodoxa Sirio-Árabe en Norteamérica. El Santo Sínodo anunció la elección al Patriarca Meletios, quien se mostró complacido con la decisión. El Obispo Tikhon escribió a san Raphael para informarlo de su elección, y el padre Raphael lo envió una carta de aceptación. Entretanto, el padre Inocencio Pustynsky (ru. Иннокентий Пустынский) fue consagrado como primer obispo auxiliar de Tikhon en la catedral de Nuestra Señora de Kazán en San Petersburgo.

 

El tercer domingo de Cuaresma del año 1904, san Raphael se convirtió en el primer obispo ortodoxo en ser consagrado en suelo estadounidense. El Obispo Tikhon y el Obispo Inocencio oficiaron el servicio en la catedral de San Nicolás en Brooklyn. Las vestiduras del nuevo obispo fueron un regalo del zar Nicolás II. Después de su consagración, el Obispo Raphael continuó con sus labores pastorales, ordenando sacerdotes y asignándolos a parroquias, y ayudando al Obispo Tikhon en la administración de la diócesis.

 

A fines de 1904, el Obispo Raphael anunció su intención de publicar una revista llamada Al-Kalimat (La Palabra) como la publicación oficial de la misión sirio-árabe. Ésto ayudaría a unir más estrechamente a la gente y las parroquias de su diócesis. El Obispo Raphael sabía que no podía visitar personalmente a todos los cristianos ortodoxos de Norteamérica, pero a través del ministerio de la palabra impresa podía predicar la palabra de salvación incluso a personas que jamás conocería. El contenido debía ser espiritual, moral y eclesiástico para que la revista pudiera fortalecer a las personas en su fe. La Palabra se centraría en cinco temas principales: verdades dogmáticas, enseñanza ética, temas eclesiásticos históricos y contemporáneos, una crónica de bautismos, matrimonios, etc., y pronunciamientos oficiales. El primer número se imprimió en enero del año 1905, y san Raphael consideró este hito tan importante como la adquisición de la Catedral de San Nicolás y el cementerio parroquial.

 

En julio de 1905, el Obispo Raphael consagró los terrenos del Monasterio de San Tikhon y bendijo el orfanato en Canaán del Sur, Pensilvania. Tres días después, presidió una conferencia del clero diocesano en Old Forge, Pensilvania, pues el Arzobispo Tikhon estaba en San Francisco. Entre los clérigos asistentes se encontraban tres que también serían contados entre los Santos: el padre Alexis Toth, el padre Alexander Hotovitzky y el padre Ivan (John) Kochurov (los dos últimos recibirían la inmarcesible corona de mártires en Rusia).

 

Durante los siguientes diez años, el Obispo Raphael atendió a su creciente rebaño. Con el crecimiento de su comunidad de Nueva York se produjo un aumento en el número de niños, y él estaba preocupado por su porvenir. Quería establecer una escuela nocturna para educarlos en un ambiente cristiano, porque el futuro de la Iglesia en éste país dependía de la instrucción de los jóvenes. Los niños que no hablaban árabe ya asistían a iglesias heterodoxas donde las clases de la escuela dominical se impartían en inglés. El Obispo Raphael vio la absoluta necesidad de utilizar el inglés en el culto y en la educación para el futuro progreso de la Misión Sirio-Árabe.

 

Teniendo en consideración las palabras de san Pablo de orar en un idioma que la gente pudiera entender (cfr. 1 Co 14:15-19), san Raphael recomendó el uso del Libro de Oficios de la Santa Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa (traducido por Isabel Hapgood) en todas sus parroquias.

 

En marzo del año 1907 san Tikhon regresó a Rusia y fue reemplazado por el Arzobispo Platón. Una vez más San Raphael fue considerado para el cargo episcopal en Siria, siendo nominado para suceder al patriarca Gregorio como Metropolitano de Trípoli en el año 1908. El Santo Sínodo de Antioquía eliminó el nombre del Obispo Raphael de la lista de candidatos, citando varios cánones que prohíben que un obispo sea transferido de una ciudad a otra.

 

El Domingo de la Ortodoxia del año 1911, el Obispo Raphael fue honrado por sus quince años de ministerio pastoral en América. El Arzobispo Platón lo entregó un icono de Cristo cubierto de plata y lo elogió por su labor. En su humildad, el Obispo Raphael no podía entender por qué se le debía honrar sólo por cumplir con su deber (Lc 17:10). Se consideraba un “siervo indigno”, pero hacía perfectamente el trabajo que lo correspondía (San Ignacio de Antioquía, Carta a los Efesios).

 

A finales del año 1912, el Obispo Raphael cayó enfermo mientras trabajaba en su oficina. Los médicos lo diagnosticaron una dolencia cardíaca que finalmente causó su reposo. Después de dos semanas se sintió lo suficientemente fuerte como para celebrar la Liturgia en su catedral.

 

Entre los años 1913 y 1914 éste Obispo misionero continuó haciendo visitas pastorales a varias ciudades. En el año 1915 enfermó nuevamente y pasó dos meses en casa, soportando su enfermedad con paciencia. A las 12:40 a.m. del 14/27 de febrero descansó de sus labores. Lo llamaron, mas permaneció en silencio. Lo sacudieron, mas había partido.

 

Desde su juventud, el más grande gozo de san Raphael fue servir a la Iglesia. Cuando llegó a América, encontró a su pueblo disperso y lo llamó a la unidad. Jamás descuidó a su rebaño, sino que viajó por América, Canadá y México en busca de sus ovejas para poder cuidarlas. Les impidió extraviarse en pastos extraños y les protegió del daño espiritual. Durante veinte años de fiel ministerio, los nutrió y los ayudó a crecer. Al momento de su reposo, la Misión Sirio-Árabe tenía treinta parroquias con 25, 000 fieles.

 

Fue, así mismo, un erudito y autor de varios libros. Escribió muchos, si no la mayoría, de los artículos que aparecieron en La Palabra. Sirvió a su propia comunidad árabe y también se acercó a los griegos y rusos, hablándoles en su propia lengua. Llegó a dominar el inglés y alentó su uso en los servicios religiosos y los programas educativos.

 

San Raphael entró en contacto con todo tipo de personas y fue un padre tierno para ellas. Se procuró su amor y respeto amándolas primero, y también por su generosa personalidad y excelente carácter. Siempre fue amable y misericordioso con los demás, pero estricto consigo mismo. Rindió buenos frutos durante su vida terrenal y se ha unido a los Santos Ángeles para ofrecer incesantes oraciones y alabanzas a Dios.

 

Por las oraciones del Santo Obispo Raphael, seamos dignos también nosotros del Reino Celestial. Amén.

 


REFERENCIAS

Orthodox Church in America. (2025). Repose of Saint Raphael, Bishop of Brooklyn. New York, Estados Unidos: OCA.

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