LOS PAZOS Y LA DEPRESIÓN: QUÉ SON Y CÓMO SE “PSICOTERAPIAN”, SANAN.
- monasteriodelasant6
- 14 ene 2024
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LOS PAZOS Y LA DEPRESIÓN: QUÉ SON Y CÓMO SE “PSICOTERAPIAN”, SANAN.
Por Savas el Aghiorita, Hieromonje.

INTRODUCCIÓN
Los Santos Padres que son nuestros verdaderos médicos espirituales, nos han apocaliptado=revelado todo lo que uno debe conocer sobre los pazos. Por supuesto que en la praxis (acción) diaria es mejor que no afrontemos los pazos de manera agresiva. El bienaventurado Yérontas Porfirios sugería que: debemos abandonar las debilidades y el mal, y que no nos preocupe la existencia de ellos. Al contrario, tenemos que esforzarnos en encontrar las maneras de amar a Dios. La mejor manera de afrontar los pazos, el pecado y el diablo es el desprecio.
El Yérontas, claro está, que con sus dichos no daba a entender que debemos ser ignorantes sobre lo que son los pazos, cómo se crean y cómo se sanan. Simplemente no quería que “nos sangremos”, afrontándolos “cara a cara”. Por eso aconsejaba que los despreciemos y nos dirijamos hacia la Luz Increada de Dios.
San Isaac el Sirio dice: “Debes vencer los pazos con buenos loyismí, recordando las virtudes, en vez de intentar vencerlos con la impugnación o refutación. (La llamada guerra de impugnación o contradicciones). Porque los pazos cuando son excitados y movidos contra ti, para combatirte, entonces es cuando forman en tu nus varias imágenes y planos que promueven y provocan el pecado. Esta guerra contra nuestro nus tiene una fuerza muy grande, puesto que remueve los recuerdos antiguos y nos alborotan. Pero cuando al ataque de ellos, te cubres con buenos loyismí, como hemos dicho, entonces ya no aparecerá ni sombra de los pazos en tu nus después de la expulsión de estos.
El pecado y los pazos conducen al hombre, de acuerdo con el Yérontas Porfirios, en la tristeza, melancolía, sufrimiento, ansiedad y depresión. En la Santa Escritura tenemos el ejemplo- descripción de Saúl, quien pecó y se sintió dominado por profunda melancolía y demonización. Dice la Escritura: “En aquel tiempo el Espíritu del Señor se había alejado de Saúl. Otro espíritu, por concesión de Dios, espíritu maligno le perturbaba. Los sirvientes de Saúl dijeron: he aquí, pues, un espíritu maligno, por concesión de Dios, te está ahogando” (1Re 16, 14-15). Los pecados y los pazos de Saúl, le condujeron a la depresión.
También tenemos el incidente con Nabucodonosor, quien después de sus éxitos y triunfos dentro y fuera de su imperio, se enajenó a causa de su gran prepotencia y soberbia. Sufrió un tipo de locura, la llamada likantropía (hombre lobo), por la que abandonaba los hombres y vivía como una bestia salvaje. Después de siete años, cuando reconoció la grandeza de Dios y se hizo humilde, entonces consiguió la terapia, y fue sanado de la locura (Dan 4,28-37).
En el Antiguo Testamento, en el libro del Profeta Daniel se escribe: «Todas estas cosas ocurrieron al rey Nabucodonosor. Doce meses después de este sueño, mientras estaba caminando sobre el templo de su reinado en Babilonia, tomó la palabra y dijo: “esta no es la gran Babilonia, la que yo he reconstruido como capital de mi reino con mi gran poder y fuerza, de manera que divulgue mi grandeza y mi gloria”. Mientras aún estaba este discurso en la boca del rey, vino una voz del cielo. “En ti, rey Nabucodonosor, se dirige este logos: tu reinado se ha pasado, se ha quitado de ti. Te expulsarán de la sociedad de los humanos y morada será entre bestias salvajes. Te alimentarán con hierbas, como un buey y pasarán siete épocas por encima de ti, hasta que conozcas que el Altísimo Dios es el Señor del reinado de los hombres y que Él entrega al reinado en aquel que él quiere.»
Exactamente en aquel momento fue cumplido para Nabucodonosor el sueño de la profecía. Porque él perdió su razón, su cordura, y fue expulsado de la sociedad de los humanos, comía hierba como un buey y la lluvia del cielo mojaba su cuerpo, hasta que sus pelos crecieron como los del león y sus uñas se hicieron como de los buitres rapaces.
«Después del paso de este espacio de tiempo, yo Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo y mi lógica retornó a su sano juicio. Glorifiqué al Altísimo porque Aquel realmente es el poder eterno y Su reinado y realeza de generación en generación» (Dan 4, 28-37).
De los ejemplos anteriores se deduce que el pecado y sobre todo la prepotencia y el orgullo, conducen a la melancolía-depresión, en la locura y en la demonización. La metania, la humildad, la agapi y la alabanza a Dios sanan la psique enferma, porque expulsan el factor enfermizo, que es el pecado.
Dice san Simeón el Teólogo: “Tal y como es la enfermedad del cuerpo, así también es el pecado en la psique. Por eso, la medicina de la psique no se ocupa de otra cosa que la lucha contra el pecado y sus causas, que son los pazos”.
El método terapéutico de la Iglesia Ortodoxa apunta hacia la terapia radical del hombre, de la liberación del pecado y los pazos y la sustitución de ellos con las virtudes, con la Divina Jaris (gracia, energía increada) y con el Cristo. Entonces el hombre es realmente sano psicosomáticamente y feliz en Cristo Dios.
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Hieromonje Savas el Aghiorita
Traducido por: Jristos Jrisoulas, www.logosortodoxo.com
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